jueves

HERRERA DE PISUERGA - PALENCIA en tren

Sábado, 13 de Octubre de 2007



Suena el despertador, me levanto para echar un vistazo por la terraza y de paso ver el rio tan bonito de aguas cristalinas que baja pegado al hostal, pero mi gozo en un pozo, hay una niebla súper densa y no se ve nada.



Preparamos todo el equipaje y nos bajamos a desayunar, después sacamos las bicis de la bodega y colocamos las alforjas y el frío que hace te pasa los huesos, el termómetro marca un grado, me pongo el gorro, la braga y los guantes. María se puso el chubasquero naranja fosforito y marchaba detrás de mí para que nos vieran con la niebla densa.



Comenzamos a subir en dirección a la plaza para comprar unos tarros de bonito en aceite de oliva y unas cajas de pastas que se me antojaron el día anterior pero no pude comprar por ser fiesta. Antes de dejar el pueblo nos fuimos a la Puerta de Herrera, desde aquí hay una visión del Valle y del canal, pero la niebla nos impidió hacer la foto.


Con todo listo y más peso en las alforjas, nos dirigimos a la estación.


Miro la rueda delantera de la bici de María y se deshincha muy deprisa, paramos y le doy todo el aire que puedo con la bomba, por lo que nos damos prisa en llegar a la estación, cosa que conseguimos, una vez allí se deshinchó en pocos minutos.



Decidí arreglarla pues tengo tiempo, desmonto la cubierta y me ayuda un bici-alforja que estaba en la estación, le quito el pincho y pongo una cámara nueva y monto la rueda en la bici. Sólo queda esperar el tren.
Charlamos con el señor que nos dijo que había hecho el canal y ahora cogía el tren para Santander y de allí iría en bici hasta Burgos y Bilbao, me deja un spray para engrasar la cadena, posteriormente llegan unas familias con niños todos con bicis.




Llega el tren y no se como todos los ciclistas se vienen donde estamos nosotros y se monta una subiendo todos las bicis en el mismo vagón, mientras los demás vagones están vacios, las bicis casi taponan el compartimento.


Estábamos tan a gusto todos, pero llegó el revisor y montó un pollo de cuidado pues no podia pasar con tantas bicis, nos pregunta si vamos todos juntos y una señora le contesta que no, a lo que responde el revisor, ¿cómo es posible que esté el tren casi vacío y en este vagón no se puede pasar?, bueno nos picó el billete, contó las bicis y se marchó echando pestes.




Los matrimonios eran de Madrid, estaban haciendo pequeños tramos del canal en tren y luego volvían en bici, pues iban con niños pequeños.
El tren llego a PIÑA DE CAMPOS y aquí se bajan todos para hacer el camino de vuelta. Con el vagón más tranquilo nos tomamos el desayuno, los bollos de nata y la bayonesa que le regalaron a María, comentamos que tambien era una nueva experiencia la que ibamos a hacer en el tren con las bicis.


El tren se detiene en otra estación y sube una señora que protesta porque las dos bicis molestan, ¡menos mal que no estaban todas!, pensamos nosotros.
En las afueras de Palencia el tren se detuvo 15 minutos, lo que me salió del alma, ¡joder que viaje tan complicado que llevamos!, la mujer que protestó con lo de las bicis ahora lo hace con la larga parada al igual que el resto de viajeros.


Por fin, estación de Palencia, el tren abre sus puertas y esperamos que la gente desaloje, bajamos y salimos dando pedales por la estación.